Preparar bases neutras al inicio de la semana puede simplificar enormemente la rutina diaria. Cocinar arroz, quinoa, legumbres o verduras asadas con antelación permite combinar estos ingredientes de distintas maneras sin empezar desde cero cada día.
Este enfoque aporta flexibilidad. Con una misma base se pueden crear platos fríos o calientes, añadir distintos acompañamientos y adaptar las porciones según el momento del día. La sensación de tener parte del trabajo hecho reduce la improvisación apresurada.
Además, esta estrategia favorece una mayor variedad en el menú semanal. Cambiando condimentos o combinaciones, el mismo ingrediente adquiere un carácter distinto.
Con el tiempo, preparar bases se convierte en una herramienta práctica que aporta orden, eficiencia y mayor tranquilidad en la cocina cotidiana.